lunes, 5 de noviembre de 2007

EL MITO DE LA AYUDA INGLESA - PARTE V: DESMINTIENDO EL APOYO DE LA FLOTA INGLESA

¿APOYO INGLES HACIA CHILE?

Se plantea, en forma majadera, el supuesto apoyo de la flota inglesa, a favor de Chile, en caso de que las cosas no salieran bien para la nación del sur. ¿Qué hay de cierto en ello?.

Analizaré aquí esa supuesta intervención inglesa a favor de Chile:

Poco después del comienzo de la guerra hizo Lord Salisbury, en nombre del Gobierno inglés, al Embajador Alemán en Londres, Conde Munster, la pregunta de si el Gobierno Alemán estaría dispuesto a iniciar en conjunto con su Gobierno, una mediación entre Chile, Perú y Bolivia, para terminar la guerra. No se podía sin más rechazar la proposición inglesa que estaba fundada en el interés comercial de Inglaterra y Alemania en Sud-América occidental. Bismarck echó mano de un recurso. Se declaró en principio de acuerdo con una mediación común; sin embargo, hizo depender el concurso del Gobierno Alemán de que se debía invitar a tomar parte al Gobierno de los Estados Unidos, interesado especialmente en todas las cuestiones americanas. Lord Salisbury estuvo en esto de acuerdo, e hizo hacer, por intermedio de su Embajador en Washington, una pregunta al respecto. Como era de esperarlo, la contestación del Gobierno Americano fue absolutamente negativa. Lord Salisbury “se contrarió mucho” con la contestación, como telegráficamente lo comunicó al Embajador Alemán en Londres el 25 de Junio de 1879.

Según una comunicación del Embajador Imperial Alemán en Londres, de 13 de Julio de 1880, después del bombardeo de Mollendo, el Gobierno Italiano se dirigió simultáneamente al Gabinete del ministro francés St. James y al Gobierno Francés, y les propuso una protesta común por los pretendidos actos contra el Derecho Internacional ejecutados por los chilenos en el indicado puerto y otros lugares de la costa del Perú. El Ministro inglés de Relaciones Exteriores, Lord Granville, declaró por dos notas de 12 y 13 de Julio de 1880 a los Embajadores Italiano y Francés, estar de acuerdo con tal procedimiento. El manifestó (en la nota al Embajador Italiano General Menabrea) que el proceder de las tropas chilenas había sido acompañado de tales excesos, que “no solamente en el interés de la Humanidad sino también en protección de los derechos de la neutralidad”, parecía necesario proceder; y termina su nota con las palabras: El Gobierno de Su Majestad está, por lo tanto, enteramente listo para unirse con el Gobierno de Italia y con cualquiera otra potencia extranjera para hacer, ya sea colectivamente o separadas, una demostración ante el Gobierno de Chile contra la acción de sus tropas en Mollendo y una protesta contra la repetición de actos violatorios de los usos de guerra civilizada.

El 26 de Julio dirigió el Embajador italiano en Berlín, Conde Launay, una comunicación al Gobierno Alemán por la cual invitaba a intervenir con el fin de producir la paz. El Secretario de Estado contestó verbalmente de orden del Canciller del Imperio, que Alemania tenía escrúpulos de tomar parte en la “llamada mediación amistosa”. El principal escrúpulo, dice el protocolo existente de la Conferencia, se funda en el giro que ha tomado la guerra desde aquel primer proyecto de mediación (de Lord Salisbury). Cuando Lord Salisbury hizo su proposición estaba todavía indefinida la cuestión de la suerte de las armas, y por eso no estaba excluída la esperanza de que ambas partes, para evitar las calamidades de la guerra, se avinieran más o menos a la conservación del stato quo ante bellum.

En cambio, hoy las cosas se encuentran en otro estado, pues se puede suponer con seguridad que ahora Chile victorioso sólo renunciará a una conquista de territorio por la fuerza o la amenaza de la mediación amistosa». A esto no se sentía inclinado el Gobierno Alemán. El Ministro Alemán Residente en Lima, recibió la siguiente orden telegráfica de parte del Encargado de Negocios de Alemania en Londres: «Sin orden especial, absténgase de toda mediación». Es interesante, que también el Gobierno Austro- Húngaro, como se desprende de una comunicación del Embajador de Alemania en Viena, de 30 de Julio, había rechazado la proposición italiana sin obrar de acuerdo con el Gobierno Alemán. El Canciller del Imperio dió a conocer al Gobierno chileno su manera de pensar. Comunicó al Ministro Residente en Santiago, telegráficamente, el 15 de Agosto, la siguiente orden: “El Gobierno Imperial no acepta una intervención que se tiene proyectada por otros países; espera mientras tanto que la vida y propiedades de los alemanes en el Perú serán tratados conforme a Derecho”. El futuro demostraría que para arreglar las indemnizaciones debidas a los alemanes por los inevitables perjuicios de la guerra, no hubo necesidad de ninguna protesta ni de ninguna decisión por medio del arbitraje, como lo estimaron necesario otras potencias.

Hay que llamar la atención a la forma como se interpretaron en Washington los proyectos de intervención de las grandes potencias europeas. El Ministro Alemán en aquella capital comunica el 7 de Septiembre sobre una conversación que él había tenido con el Secretario de Estado Seward y en la cual éste emitió el siguiente juicio: “Bajo todo punto de vista, me es muy agradable que a Inglaterra y a sus dos supuestos aliados no se les haya ocurrido invitar a los Estados Unidos para una cooperación. En todo caso, nosotros la habríamos rechazado. En un asunto como el actual es mejor para nosotros obrar solos. Por medio de una acción común con las otras potencias, se habrían perjudicado nuestras aspiraciones” .

Al mismo tiempo que los italianos, se esforzó el ya nombrado Ministro en Lima Mr.Christiancy, por ofrecer a los beligerantes la mediación norteamericana. El y su colega Osborne tuvieron tan poco éxito como los mediadores europeos. Tuvieron lugar negociaciones pasajeras, las que pronto terminaron sin resultado. El 3 de Diciembre de 1880 presentó el Embajador británico en Berlín nuevamente la proposición de mediar entre Chile y el Perú o de proponerles someterse a la decisión de un arbitraje. Esta proposición fue rechazada a nombre del Príncipe de Bismarck por el Secretario de Estado. El Canciller del Imperio indicó al Secretario de Estado recalcar especialmente “que una intervención siempre revestía el carácter de inclinarse a favor del vencido cuando, como en el presente caso, uno de los dos beligerantes abiertamente es el vencedor, y sería escabroso atraerse tan sólo la apariencia de faltar a la imparcialidad”.

Parece, por otra parte, que el representante de Inglaterra esperaba tal contestación, pues le declaró al Secretario de Estado que ya el Príncipe en el verano anterior, a una pregunta semejante, había esquivado la respuesta con una broma. El Gobierno alemán, sin embargo, estimó necesario disipar nuevamente toda duda en el ánimo del Gobierno inglés sobre su apreciación en el asunto y dió instrucciones al efecto al Embajador alemán en Londres, con fecha 31 de Diciembre de 1880, de “que nosotros damos la debida importancia al hecho de marchar unidos con el Real Gobierno de Gran Bretaña en todo lo que se refiera a la protección de la vida y bienes de los súbditos de ambos países. Sin embargo, si por parte del Gobierno inglés se insinuase de nuevo la idea de una mediación de paz, le ruego expresarse en el sentido de las instrucciones del 27 de Julio y tomar en cuenta el fracaso de las recientes negociaciones de Arica iniciadas bajo los auspicios de Norte América”.

A pesar de todo, el 21 de Febrero de 1881, el Embajador francés y dos días más tarde el inglés, se acercaron de nuevo al Gobierno Alemán y lo impusieron de una supuesta petición del Gobierno peruano para obtener la mediación entre él y Chile. El Embajador inglés declaró al respecto que su Gobierno estaría eventualmente dispuesto a iniciar la mediación en la forma de buenos oficios. También esta insinuación fue rechazada por parte de Alemania, la cual hizo notar al mismo tiempo que si solamente se trataba de «good offices» con el consentimiento de ambos beligerantes, sería una garantía del carácter amistoso de la gestión el que fuera hecha por una sola potencia y no por varias al mismo tiempo.

Las otras grandes potencias europeas no volvieron a insinuar a Alemania en el transcurso de la guerra otras proposiciones de intervención. Algunas de ellas consideraron conveniente, aun en los últimos momentos de la conclusión de la paz, hacer dificultades a Chile oponiendo objeciones a ciertos artículos del tratado de paz.

El que tampoco Alemania tomase parte en esto, ocasionó en Chile, en el Gobierno y en la prensa, viva, satisfacción. Así, el diario «La Epoca» del 27 de Abril de 1884, dice lo siguiente:

«Nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores ha recibido comunicaciones oficiales del Imperio Alemán, en las cuales se da la seguridad de que esa potencia se niega decididamente a entrar a la coalición europea que protesta, a cuya cabeza se encuentra Francia. El señor Barón von Schenk ha confirmado también personalmente a nuestro Gobierno, en una visita, tal noticia, la cual, aunque de gran importancia, no po dí ser una sorpresa para la opinión pública, pues ésta estaba de antemano convencida de que el Imperio Alemán, nación justa y al mismo tiempo de sentido práctico, que conoce sus intereses en el extranjero y que sabe lo que significa hacer la guerra y salir victorioso, no se declararía solidario de tal em presa. Otro provecho que Chile obtiene del levantado procede de Alemania, es el camino que esta potencia ha propuesto respecto de las reclamaciones por perjuicios que los súbditos alemanes han sufrido a causa de las operaciones militares de nuestro ejército. Como se sabe, Alemania no ha echado mano a un arbitraje, sino que ha preferido, confiando a nuestra rectitud someter los asuntos pendientes a negociaciones directas entre ambos Gobiernos... Nos parece que esto se llama entender la politica internacional y los verdaderos intereses de sus súbditos».

Por otra parte, el Gobierno Alemán no limitó su actitud respecto a Chile únicamente a negarse a tomar parte en la intervención sino que dio activos pasos en su contra. Según comunicaciones de los Ministros residentes en Chile y el Perú, llegó a conocimiento del Gobierno Alemán en el transcurso del año 1883, que según opinión del Gobierno chileno las entonces pendientes negociaciones de paz tendrían pronto su desenlace favorable para Chile si las potencias reconocieran como Presidente del Perú al ex-ministro de Guerra Iglesias, elegido por las provincias peruanas del Norte. El Gobierno Alemán ordenó al Encargado de Negocios en Londres, Conde de Bismarck, recomendar al Gobierno inglés el reconocimiento del señor Iglesias y comunicar que nosotros estábamos con gusto dispuestos a agregarnos a tal paso.

Según un comunicado del Embajador Imperial Alemán en Londres del 4 de Agosto de 1883, el Gobierno inglés no aceptó esta insinuación. En la nota dirigida al Embajador por Sir Julián Pauncefote se da como causa lo siguiente: «El General Iglesias no tiene actualmente sino pocos hombres bajo sus órdenes y es ahora incapaz de tomar posesión del Departamento de la Libertad. Los chilenos parecen deseosos de ver firmemente establecido al general Iglesias, pero nuestro representante en el Perú dice que no obstante las seguridades chilenas en contrario, las probabilidades de paz son extremadamente nebulosas y que a menos que las autoridades chilenas sostengan al General Iglesias en manera muy enérgica, es de temer que esta nueva tentativa de paz experimente un fracaso».

Ya en una comunicación anterior había demostrado el Embajador que en Londres existía una cierta animosidad contra Chile. Según la comunicación (de 30 de Julio de 1883) había declarado el Subsecretario (Sir Julián Pauncefote) que los chilenos se aprovechaban de su victoria en forma dura: el desgraciado Perú sería completamente pisoteado por ellos, y se supone que Chile intencionalmente impide en el Perú el que se restablezca su autoridad, para arrastrarlo cada vez más al desorden y al estado permanente de guerra civil, para con ello llevarlo por agotamiento al abismo. El Gobierno inglés desea que cuanto antes este estado de cosas tenga un fin, ya solamente en interés de la humanidad (naturalmente). Si los chilenos verdaderamente llegasen a un acuerdo con Iglesias, que fuera aceptado por la mayoría de los peruanos, el Gobierno inglés estaría con gusto dispuesto, de acuerdo con las otras potencias, a reconocer a Iglesias. Entonces el reconocimiento no habría tenido el significado deseado. Evidentemente poco le importaba a Inglaterra la humanidad sino no dejar que Chile se engrandeciera a costa de su enemigo. También en Francia se preguntó por parte de Alemania sobre el reconocimiento del señor Iglesias. El 29 de Septiembre de 1883 dió cuenta al Embajador en París de una conversación con el Ministro interino de Relaciones Exteriores, señor Jules Ferry. También éste creía que Iglesias no tenía ningún partido en el propio país, y parecía poco inclinado a un reconocimiento de él. Llama la atención, por lo demás, que, según comunicaciones del representante francés en el Perú, el señor Ferry manifestara la opinión en la conversación de que la situación de Iglesias todavía era dudosa por la resistencia del dictador Piérola. (INFORME DEL SENADOR DON MIGUEL CRUCHAGA TOCORNAL,
MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES EN EL SEGUNDO PERIODO DEL PRESIDENTE ALESSANDRI, Y REPRESENTANTE DE CHILE EN ALEMANIA, DESDE 1913 A 1918, «Problemas Jurídicos-Políticos , Junio de 1919, págs. 27-48,Vol IX, CANCILLERIA CHILENA)

(Historia de la guerra del pacífico, Gonzalo Bulnes, 1911-1919)

En conclusión:

Inglaterra en varias ocasiones intentó mediar en el conflicto (al igual que EEUU) con "fines de ayuda humanitaria" (¿no será que prefería que Chile no se quedara con los territorios?, a fin de que siguieran perteneciendo a Perú, con lo que sería más fácil controlarlos, por el contrario de lo que sería con Chile); posteriormente, tampoco estaría de acuerdo con la idea de Chile de reconocer al general Iglesias como presidente, ya que creía que no tenía el poder de convocatoria suficiente para gobernar.
Claramente por "mediar" implicaba si fuese necesario, el "demostrar", o sea el uso de la fuerza, para ello tuvo la suerte de aliarse con Francia e Italia, pero requería el apoyo de otra potencia..
EEUU no tenía intenciones de adherirse, puesto que iba en contra de la doctrina Monroe...
Entonces Inglaterra necesitaba a Alemania para ello, pero este Imperio, vaya Dios a saber porqué, se negó en REPETIDAS OCASIONES.Con esto fueron frustradas las intenciones de Inglaterra (y Francia).

Ahora cabe pensar sobre esa "demostración", ¿a quién le sería encargada? ¿quizás a los navíos que ya tenía Inglaterra como "observadores" ?

domingo, 4 de noviembre de 2007

EL MITO DE LA AYUDA INGLESA A CHILE- PARTE IV: MITO DEL ARMAMENTISMO CHILENO

OTRO MITO, EL “ARMAMENTISMO” CHILENO:

También se mencionan constantemente las “malévolas” intenciones de Chile y su preparación para una guerra con el fin de usurpar de sus riquezas a Perú y Bolivia, ¿que hay de cierto en eso?

El ejercito chileno, desde 1867, empieza a disminuir su numero de efectivos en forma considerable. La evolución de la planta del ejercito de Chile antes de la guerra del pacífico desde el año 1866 hasta el 1879, varió de 8033 soldados a 2400.
Fuentes: "La Supuesta Preparación de Chile para la Guerra del Pacífico", de Carlos Grez (Boletín de la Academia Chilena de Historia, Nº 5, 1935) y "Chile y Perú, La Historia que nos Une y nos Separa", de Sergio Villalobos R. (Santiago de Chile, 2002)
Y con respecto a las nóminas de oficiales, de un total de 149 en 1878, diminuyeron a 101 en 1879.
Fuentes: "La Supuesta Preparación de Chile para la Guerra del Pacífico", de Carlos Grez (Boletín de la Academia Chilena de Historia, Nº 5, 1935) y "Chile y Perú, La Historia que nos Une y nos Separa", de Sergio Villalobos R. (Santiago de Chile, 2002)

Y la guardia nacional, vean su variación:
1866= 45.895
1867 =53.220
1868 =50.518
1869 =54.972
1870 =52.721
1871 =54.294
1872 =30.447
1873 =35.092
1874 =24.287
1875 =21.951
1876 =22.647
1877 =6.687

Fuentes: "La Supuesta Preparación de Chile para la Guerra del Pacífico", de Carlos Grez (Boletín de la Academia Chilena de Historia, Nº 5, 1935) y "Chile y Perú, La Historia que nos Une y nos Separa", de Sergio Villalobos R. (Santiago de Chile, 2002)


La Escuela Militar de Chile estaba cerrada desde 1876, producto de los recortes. Sólo en marzo de 1879, con la guerra encima, volvió a ser abierta en situación de emergencia.
La Escuela Naval también debió ser cerrada ese mismo año de 1876.
La Guardia Nacional había sido drásticamente recortada, salvándose de la disolución por un solo voto parlamentario, en 1877. Sin embargo, al año siguiente se decretó su definitiva clausura, medida que fue ampliamente aplaudida producto de las críticas que se habían hecho a un supuesto "exceso" de contingente militar "innecesario" por parte de políticos liberales y pacifistas de la época.
En 1878, los batallones de infantería habían sido reducidos de 400 a 300 plazas.
Ese mismo año, los batallones de artillería bajaron de 6 a sólo 4, y cada compañía se redujo desde 100 hombres a solamente 75.
También los escuadrones de caballería fueron reducidos en 1878, pasando de 140 a 120 hombres.
Hacia fines de año, el Presidente Pinto calculaba que el contingente de la Guarnición de Santiago apenas llegaba a 515 hombres. En caso de emergencia, no podría disponerse de más de 200.
En 1879, los chilenos contaban con un total de sólo 2.849.730 cartuchos Comblain, que no alcanzaban ni para una columna de 3.000 hombres, como bien acota Encina. Ante esta situación, debieron habilitarse viejas maestranzas al mando del Coronel Marcos Segundo Maturana, para dirigir la fabricación artesanal de casi 130.000 vainas de Comblain diariamente. Recién en 1882 se compró la primera máquina de fabricación de casquillos: una Gevelot de segunda mano.
De los 401 hombres que había en el cuerpo de oficiales de Chile, al iniciarse el conflicto, nada menos que 111 de ellos estaba en "retiro temporal", es decir, alejados de funciones, característica imposible de esperar de un país que, supuestamente, se estaba preparado para iniciar una guerra desde hacía años.

GASTOS DE CHILE EN DEFENSA NACIONAL ANTES DE LA GUERRA DEL PACÍFICO
Año Pesos ($)

1866= 7.903.246
1867 =5.894.301
1868 =3.171.360
1869 =2.980.136
1870 =3.159.020
1871 =2.941.927
1872 =2.904.567
1873 =2.737.711
1874 =3.046.226
1875 =3.229.985
1876 =3.050.627
1877 =2.648.192
1878 =2.370.233
1879 =2.211.564
Fuentes: "La Supuesta Preparación de Chile para la Guerra del Pacífico", de Carlos Grez (Boletín de la Academia Chilena de Historia, Nº5, 1935) y "Chile y Perú, La Historia que nos Une y nos Separa", de Sergio Villalobos R. (Santiago de Chile, 2002)


Una información entregada por el Barón D'Avril desde la Legación de Francia en Chile, dirigida a su patria el 23 de febrero de 1879, cuando la guerra ya era inminente:

"Si los peruanos y los argentinos se declaran a favor de Bolivia, Chile corre el riesgo de encontrarse en el mismo caso que el infortunado Paraguay".

"El gobierno hace todo lo que puede para reunir hombres y dinero. Reorganiza la Guardia Nacional, que había sido disuelta casi en todas partes como medida económica. Un préstamo de un millón de pesos fue obtenido en Valparaíso. La casa Gibs (sic), que dirige la sociedad salitrera de Antofagasta, puso 500.000 pesos a disposición del gobierno. Continúa las negociaciones para el arreglo definitivo del empréstito de un millón de libras esterlinas del que ha he informado al departamento".

Recordemos que los blindados Cochrane y Encalada habían sido comprados previamente ante una eventual guerra con Argentina, después de eso se trató de venderlos para paliar la crisis.

Lo que se desprende de todas estas documentaciones, es que Chile no pasaba por un buen momento financiero, y se había visto obligado a hacer recortes en diferentes gastos, incluyendo el militar. Eso difícilmente puede llamarse armamentismo.

sábado, 3 de noviembre de 2007

EL MITO DE LA AYUDA INGLESA : PARTE III

EL MITO DE LOS CAPITALES INGLESES EN TARAPACA:

Primero quiero comenzar con una pequeña aclaración sobre el término inversión extranjera, la cual en su definición más simple, es el acto de adquirir activos fuera del país de origen. Estos activos pueden ser financieros o de portafolio (como bonos, depósitos bancarios, o acciones); o de inversión directa, que son aquellos que implican la propiedad de los medios de producción (como plantas o tierras).

Ahora, con respecto a las inversiones en empresas salitreras:

En 1875, los capitalistas peruanos controlaban el 54% de las inversiones salitreras, los chilenos el 18% y los ingleses el 15%, Guillermo Billinghurst, uno de los políticos PERUANOS de la época más conocedores del problema salitrero, sostenía que gran parte de los capitales 'ingleses' no eran inversiones provenientes de Londres, sino que fueron obtenidos a base de créditos concedidos por los bancos de Lima y Valparaíso a particulares de origen inglés. Billinghurst opinaba que los ingleses no jugaron un papel decisivo en la promoción de las primeras explotaciones salitreras: "no han sido capitalistas ingleses los que han imprimido a la industria salitrera la marcha inicial que le ha servido para adquirir su actual desarrollo... La compañía chilena de consignaciones invirtió en habilitaciones salitreras hasta cerca de $1.500.000. El Banco Edwards que hizo adelantos en este mismo negocio y cuatro o cinco casas de ese puerto comprometieron aquí más de $1.000.000 (GUILLERMO BILLINGHURST: Los capitales salitreros de Tarapacá, p. 30, Stgo., 1889)

El Banco de Valparaíso organizó once sociedades anónimas para la explotación del nitrato en Tarapacá: "el mercado financiero de Valparaíso se hallaba, por lo tanto, representado en la industria del salitre en Tarapacá, desde 1870 en adelante en más de $6.500.000”. (GUILLERMO BILLINGHURST: Los capitales salitreros de Tarapacá, p. 30, Stgo., 1889).

Las casas financieras de Valparaíso monopolizaban la compra y venta de toda la producción de nitrato de la costa del Pacífico. Oscar Bermúdez señala que "todo el salitre inclusive el de Tarapacá era objeto de transacciones comerciales en Valparaíso antes de ser enviado a Europa" (OSCAR BERMUDEZ: Historia del salitre, 1905).

Los capitalistas peruanos, que poseían la mayor parte de las estacas salitreras, se veían obligados a realizar sus operaciones en el mercado mundial por intermedio de las casas financieras de Valparaíso. Emilio Romero, economista peruano, anota que "la navegación a vapor por el estrecho de Magallanes hacía largo el camino hasta las salitreras, por cuyo motivo muchas transacciones sobre el salitre se hacían en Valparaíso y no en el Callao, circunstancias que hizo creer a muchos europeos que el salitre era chileno" (EMILIO ROMERO: Historia Económica del Perú, p. 405, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1949.).

La penetración de capital chileno en Antofagasta se aceleró en la década de 1860 con los descubrimientos de salitre hechos por los arrieros de José Santos Ossa (chileno), quien junto con Francisco Puelma (chileno) fundó la Sociedad Exploradora del Desierto de Atacama, compañía que rápidamente obtuvo privilegios del gobierno boliviano. El 5 de septiembre de 1868 el ministro de Hacienda de Bolivia expedía la siguiente resolución: "se concede a la Sociedad Exploradora del Desierto de Atacama, el privilegio exclusivo de 15 años para la explotación, elaboración y libre exportación del salitre en el Desierto de Atacama" El investigador chileno, Oscar Bermúdez, acota: el presidente boliviano, Melgarejo, que "no tenía la menor noción de la riqueza minera y salitrera de esta vasta zona, la había entregado gratuítamente a los peticionarios chilenos, excepto el pago de diez mil pesos que éstos hicieron en la Tesorería de Cobija" (OSCAR BERMUDEZ: Historia del salitre, p. 326, Ed. Universitaria, Stgo., 1905).

Gonzalo Bulnes, historiador chileno de la guerra del Pacífico reconoció que "el privilegio era tan extremado, las concesiones tan vastas, que el pueblo boliviano protestó, con razón, enérgicamente contra ellas" (OSCAR BERMUDEZ: Historia del salitre, p. 326, Ed. Universitaria, Stgo., 1905).

José Santos Ossa ( descubridor del salar del Carmen) y Francisco Puelma entraron en sociedad con Agustín Edwards (chileno) y Guillermo Gibbs (inglés), creando la “Melbourne y Clark Cia” que aumentó su capital inicial de $2.500.000 en 1872, a cinco millones en 1879,ésta compañía pasaría posteriormente “Compañía de salitre y Ferrocarril de Antofagasta”. En agosto de 1874 se firma el Tratado, según el cual la Compañía de Salitre Antofagasta o cualquiera otra industria chilena que se estableciera en el litoral quedaban libres de todo derecho fiscal o municipal, por el término de 25 años. Asimismo se otorgaba exclusividad a los empresarios chilenos para la explotación del Salar del Carmen que abarcaba 6.400 hectáreas.

El capital inglés en dicha empresa ni siquiera llegaba al tercio de la misma y pertenecía , casi en un 100% a Guillermo Gibbs. Su directorio se encontraba en Valparaíso y la participación inglesa en la sociedad no llegaba ni a un tercio de la misma, correspondiendo al aporte capital de la firma de Williams Gibbs. De este modo, no hay razones comerciales ni legales para considerar que la Compañía no era esencialmente chilena, como lo era también todo el personal técnico y los miles de obreros que operaban para ella directa o indirectamente en la zona.

La expansión del capitalismo chileno en territorio boliviano no sólo alcanzó al salitre sino también a las explotaciones de plata, especialmente la mina de Caracoles. Cuando los historiadores comentan los fabulosos ingresos que proporcionó a Chile la mina de Caracoles, ‘curiosamente’ omiten que estaba situada en territorio boliviano. Bermúdez manifiesta que “Caracoles se convirtió rápidamente, ya en 1870, en un vasto campamento de trabajo y aventura. La fiebre minera que despertó el Cerro de la Plata, especialmente en Chile (la mayoría de las explotaciones eran de chilenos y el principal circulante en Caracoles eran escudos y cóndores de oro) debía influir considerablemente en la vida económica del litiral. El embarque de los minerales de plata se hacía por Cobija” (OSCAR BERMUDEZ: Historia del salitre, 1905).

Se calcula que durante 1872 y 1873 los capitales chilenos invirtieron unos dos millones de libras esterlinas en la explotación de Caracoles.

Además de Caracoles, los empresarios chilenos explotaban en territorio boliviano las minas de Hauantajaya, Huanchaca, Corocoro y Socavón de la Virgen de Orturo. Uno de los principales accionistas de la mina de plata de Huanchaca, que en 1877 ocupaba 1.567 obreros, era el chileno Melchor de Concha y Toro que tenía 355 acciones, Elías y Ezequiel Balmaceda con 125 acciones, Ramón y Gregorio Donoso con 95 acciones y Rafael Larraín con 35 acciones. Cada acción valía 1.000 pesos.

Los financistas chilenos habían llegado a controlar también el Banco Nacional de Bolivia. Este Banco, fundado en 1871, "adquirió derechos de emisión de billetes en las siguientes condiciones: tenía privilegio exclusivo sólo en el Departamento de Cobija... Los billetes se convertirían también a la vista en numerario en la oficina poderosa de Valparaíso" (LUIS PEÑALOZA: Historia Económica de Bolivia, 1954).

El Banco Nacional de Bolivia, íntimamente relacionado con las operaciones salitreras de las casas financieras de Valparaíso controladas por Edwards, abrió sucursales en Cobija y Antofagasta en enero de 1873. Hacia 1876 se había convertido en el banco más poderoso de Bolivia. El segundo banco de importancia era el Banco Boliviano controlado por el súbdito inglés Enrique Meiggs, (se acuerdan que estuvo trabajando en Perú???)

Dejo aquí un extracto de un discurso dado por, el Secretario personal del General peruano Miguel Iglesias, don Julio Hernández, durante la Asamblea del Norte del Perú de 1882:

"Chile era nuestro aliado hasta 1872. ¿Quién dio el pretexto para la enemistad de Chile? ¿Quién nos hizo más débiles por mar y tierra? ¿Quién nos condujo a la ruptura maniatados?: El Gobierno del Señor Pardo, ese Gobierno a quien se acaba de llamar glorioso... ¡El más glorioso del Perú!"

"Y como no fuera bastante esperar el peligro como un idiota, el más glorioso Gobierno que ha tenido Perú, hirió de muerte la industria chilena en Tarapacá. Para satisfacer impuras necesidades de círculo y devolviendo a Chile capitales y brazos empleados en nuestro suelo... exaltó sus iras hasta precipitar deliberadamente los funestos acontecimientos".

¡Pero qué sucedió después de la guerra?

La política de liberalismo económico, que se concretó en las resoluciones de 1881 y 1882, significó la devolución a los empresarios privados de 80 oficinas que cubrían 7.000 estacas, adquiridas en su mayoría por los inversionistas ingleses DURANTE la guerra del Pacífico. El gobierno se quedó con 8.230 estacas que posteriormente puso en venta o arriendo. Los decretos del 28 de marzo de 1882 y del 26 de enero de 1886 autorizaron nuevos remates de oficinas salitreras.

Los bancos, especialmente el de Valparaíso, controlado por Agustín Edwards, facilitaron cuantiosos capitales a los especuladores ingleses para la compra de certificados salitreros. Ramírez Necochea señala que "hasta el año 1884 se calcula que los bancos Nacional de Chile y Valparaíso tenían prestados alrededor de $ 5.000.000 a personas, principalmente inglesas, que se habían dedicado a la adquisición de certificados. Entre los deudores del Banco de Valparaíso se destaca John Thomas North, quien tenía créditos por sumas superiores a $600.000 ( De hecho, fue este banco quién, en 1880, le prestó el dinero para iniciar labores de extracción de la salitrera “la peruana”). Los bancos chilenos fueron, pues, la fuente de recursos que utilizaron los especuladores ingleses" (HERNAN RAMIREZ N.: Balmaceda)

Guillermo Billinghurst (recordemos que era PERUANO) sostiene que después del triunfo chileno en la guerra del Pacífico "lo lógico y natural habría sido que los industriales chilenos fueran los llamados a disfrutar de las franquicias y protección de los bancos chilenos y los que adquiriesen las oficinas provisionalmente primero y definitivamente después... Pero no hay que confundir las personas con las cosas. Los industriales que se apoderaron de las oficinas no fueron pues nacionales de Chile, pero el capital con que se hizo renacer la industria salitrera era, casi en su totalidad, esencialmente chileno" (GUILLERMO BILLINGHURST: Los capitales salitreros de Tarapacá, 1889).

Concluimos con esto que las inversiones inglesas nunca fueron tales, y entregamos datos concretos de ellos, incluyendo aseveraciones entregadas por destacados políticos peruanos.

martes, 30 de octubre de 2007

MITO DE LA AYUDA INGLESA, PARTE II: NACIMIENTO DEL MITO

¿DE DONDE PROVENDRÍA ESTE MITO?

Tengo la impresión, que uno de los primeros en plantear esta teoría, o cuando menos, el personaje más importante, fue el ministro norteamericano James G Blaine, trataré aquí un poco de cómo este personaje se introdujo en la política peruana y sus aparentes intereses en la guerra.

Mr. James Gillespie Blaine, senador republicano , fue candidato a la presidencia de los EEUU varias veces, fracasando en todas ellas; fue un fiel seguidor de la doctrina Monroe, esa que hablaba del destino manifiesto de los EEUU sobre América y el mundo , fue secretario de estado del gobierno de James Garfield, luego de ser este asesinado, asume, Chester A Arthur quien al poco tiempo lo destituye en medio de gran escándalo por su conducta ante esta guerra. Luego volvería a ser secretario de estado, trayéndonos a los chilenos, más dolores de cabeza.

La destitución de Blaine se dio en forma posterior a un proceso que se llevo en su contra en el senado norteamericano, es allí donde menciona estas palabras, que podrían ser los primeros indicos del nacimiento del MITO:

" es un completo error hablar de dicho conflicto como de una guerra entre Perú y Chile, es una guerra de Inglaterra contra Perú, con Chile como instrumento".
-Diario Washington Post EEUU Enero de 1882.

Blaine ya sentía cierta animadversión por Chile y eso se debe a algunos hechos concretos, puedo señalar uno:

- En 1854 el gobierno de Chile denunció a los Estados Unidos por su tentativa de apoderarse del guano de Ecuador. Estados Unidos había logrado que el gobierno ecuatoriano le concediera al norteamericano Brissot la quinta parte del guano que se descubriera en las islas Galápagos a cambio de un préstamo de 3 millones de pesos. Antonio Varas, a nombre del gobierno de Chile, dirigió el 30 de enero de 1855 una nota a los países latinoamericanos en la cual manifestaba que "el Ecuador, sometido a la protección de los Estados Unidos, tendrá durante algún tiempo la apariencia de un estado independiente, y en seguida entrará a figurar como una colonia norteamericana".

EEUU, para la epoca , intentaba ser rival de Inglaterra, y no sentía mucho apego por Chile, la guerra del pacífico se volvió el momento propicio para intentar dar los primeros pasos imperialistas, paso ahora a citar a Don Gonzalo Bulnes, historiador chileno, que tiene el crédito de haber sido contemporáneo de la guerra:

“En eso días había llegado a La Paz, el ministro norte-americano en Bolivia Mr. Charles Adams, el discipulo mas aventajado de Hurlbut, quizas mas intervencionista que este, que regresaba de los Estados Unidos, con la impresion fresca de sus recientes conversaciones con Mr.Blaine, i al saber que estaba mui avanzado un arreglo pacifico en Tacna, lo desbarato, pidiendole a Zilvetti, el ministro de Relaciones Esteriores de Bolivia que no otorgara el poder que solicitaba Baptista porque ese arreglo contrariaba los propósitos de su gobierno. Zilvetti aceptó representar un papel que una Cancillería honesta no puede hacer jamas; desmentirse a si misma. Declaró que Baptista no procedía con autorización suya i que si algo habia hecho a su paso por Tacna seria como buen patriota recojer privadamente opiniones que podian servir a su pais. En cuanto a que tuviera representacion lo negaba en su respuesta a Adams….

….Adams queriendo perturbar todo arreglo en Chile i en Tacna le escribió a Trescot que Santa Maria se espresaba de él en terminos ofensivos en sus cartas a Lillo, i que Balrnaceda aseguraba a este que él, Trescot, habia aceptado la anexión de Tarapacá, lo cual dio orijen a una reclamación del enviado norteamericano. Lo primero tenia cierta gravedad por la categoria de la persona que emitía esos juicios.

Lo último violaba el compromiso contraído por Balrnaceda de mantener en reserva esa apreciación de Trescot hasta la resolución de su gobierno, a1 cual había interrogado, limitándose hasta ent6nces a emitir una opinión personal, bajo promesa de que no se divulgara.

Lillo (chileno) interrogó a Baptista (boliviano) por escrito sobre el primer punto, i Baptista se lo negó haciéndole ver el copiador de su correspondencia, con lo cual la calumnia quedó completamente debelada. Adams como Hurlbut no omitía ningún medio para impedir la aproximación pacifica de Chile con sus enemigos……”

Baptista y Lillo eran diplomáticos de diferentes países, de Bolivia y Chile respectivamente, pero eran amigos de mucho tiempo, aquí adjunto un carta de Lillo al presidente chileno Santa María, sobre una conversación con Baptista:

“Baptista me ha hecho revelaciones intimas i mui importantes respecto de las intrigas del Perú desde 1873 para obligar a Bolivia a declarar la guerra a Chile. Durante aquel año i el de 1874 Anibal La Torre, representante del Perú en Bolivia estuvo esclusivamente consagrado a la tarea de exijir de la manera mas pertinaz la ruptura de la paz, prometiendo el apoyo decidido del Perú i Arjentina. Para esto aseguraba que tenia comprornisos mui serios con Tejedor. Llegó esta intriga a1 punto de que cuando se supo que Chile tendría dos blindados La Torre reiteró nuevamente sus instigaciones de guerra a fin de hacerla antes que Chile adquiriera mayores fuerzas navales. Pregunté a Baptista si la actitud de Daza, que nos obligó a la guerra, había sido la continuación de la política peruana. Me contestó que alejado como estaba entonces de la política i consejos del gobierno nada sabia sobre el particular, pero que Ricardo Bustamante le había asegurado que él tenia documentos que revelaría a su tiempo para probar que las provocaciones de Daza eran resultado de connivencias con Prado, con , motivo de negocios personales de esos personajes i otras notabilidades peruanas, (el salitre) .

No sólo estos hablaban de apoderarse de la riquezas del Perú en agonías. Christiancy ,ministro norteamericano en Lima, aconsejaba a su gobierno anexarse o conquistar el Perú e incorporarlo en la Unión, previo un plazo de diez años que destinaba a instruirlo i cambiar sus costumbres, para gozar del honor de figurar entre sus estados y tener opción a una estrella en su bandera.

Ese plazo era para habituarlo al trabajo, desterrar de su administración el rejimen de la propina, que segun él inficionaba toda la jerarquia, de Presidente abajo. I por ese medio estaba seguro que se haria

del Perú un pais mui rico: un centro de dominacion sobre el resto de la America del Sur, i lo que le agradaba mas un núcleo hostil i repulsivo de la influencia inglesa. I Christiancy al recomendar esta solución anticipaba que no habria resistencia para apoderarse de la rica herencia semi-yacente, porque la idea le habia sido sujerida por los mismos peruanos, los cuales, agregaba, aceptarian la conquista con júbilo.

Como se vé la conspiración politica i financiera flotaba en la atmosfera de las bolsas de Comercio de Francia i Nueva York. Cada una queria poner la mano sobre la herencia, i alejar a Chile que estaba en posesion de ella, creyendo fácil conseguirlo por intimidacion.”

Mr.Cristhiancy, ministro norteamericano en Perú, respondía directamente a Mr. Blaine, de hecho existe esta carta de respuesta del 4 de mayo de 1881,en la que manifestaba: "El único camino eficaz para establecer el control de los Estados Unidos sobre el comercio del Perú y de su influencia dominante o, en todo caso, esencial en este litoral, consiste en intervenir activamente con el fin de obligar al arreglo pacífico en condiciones aceptables o someter al Perú a su control mediante un protectorado o anexión" (Documento del Congreso de Estados Unidos, citado por VLADIMIR SMOLENSKI: Los Estados Unidos y la Guerra del Pacífico, en Boletín de la Academia Chilena de la Historia, p. 102, Nº 78, primer semestre 1968).

La carta continúa:

"La disposición de las masas del pueblo (de Perú) es favorable a los Estados Unidos. Un protectorado de los Estados Unidos o una anexión sería recibida con júbilo. Cincuenta mil ciudadanos emprendedores de los Estados Unidos dominarían toda la población y harían al Perú totalmente norteamericano. Con el Perú bajo el gobierno de nuestro país dominaríamos a todas las otras repúblicas de Sud América, y la doctrina Monroe llegaría a ser una realidad, se abrirían grandes mercados a nuestros productos y manufacturas y se abriría un ancho campo para nuestro pueblo emprendedor".

"La disposición de las masas del pueblo (de Perú) es favorable a los Estados Unidos. Un protectorado de los Estados Unidos o una anexión sería recibida con júbilo. Cincuenta mil ciudadanos emprendedores de los Estados Unidos dominarían toda la población y harían al Perú totalmente norteamericano. Con el Perú bajo el gobierno de nuestro país dominaríamos a todas las otras repúblicas de Sud América, y la doctrina Monroe llegaría a ser una realidad, se abrirían grandes mercados a nuestros productos y manufacturas y se abriría un ancho campo para nuestro pueblo emprendedor". (Citado por MANUEL CASTRO: Estados Unidos y América Latina. Siglo XX, p. 478, La Habana, 1968).

El reemplazante de Christiancy, Mr. Steffen Hulburlt, llegó en 1881 a Perú con la misión de apoyar al gobierno de García Calderón. Estados Unidos volvió a intervenir abiertamente a favor de Perú. En varias ocasiones, Mr. Blaine, a nombre del Departamento de Estado norteamericano, hizo reiteradas amenazas en contra de Chile: "si se rechazan nuestros buenos oficios y se persiste en la política de absorción de un estado independiente, este gobierno se considerará desligado de creerse por más tiempo en la obligación de dejar que su acción sea influenciada por la actitud que Chile ha asumido; y se sentirá libre para apelar al concurso de otras repúblicas de este continente con un esfuerzo dirigido a Chile y al Perú solamente, sino que amenazan con el más extremo peligro las instituciones políticas, el progreso pacífico y la civilización liberal de la América” (TOMAS H. TALBOT: Mr. Blaine, p, 27, Valparaíso, 1885).

V. G. Kiernan escribió en 1955, un documentado artículo cuya principal conclusión parece indiscutible hasta el momento. Kiernan -refiriéndose a lo expresado por el secretario del Departamento de Estado norteamericano en 1882, que: "es un perfecto error hablar de esto como una guerra chilena contra el Perú. Es una guerra inglesa contra el Perú, con Chile como su instrumento" escribió lo siguiente:

"Pocas de las vastas consecuencias de la guerra podían haber sido previstas cuando estalló; hecho que contradice la idea de Blaine de que esta era una "guerra inglesa". En la medida en que sus sospechas se refieren al capital británico establecido en los yacimientos salitreros chilenos, ahí debe quedar -al igual que en problemas análogos- un elemento de duda. Este capital tuvo estrechas relaciones con los intereses políticos y financieros chilenos, y a través de ellos pudo ejercer subrepticiamente una influencia del tipo que tiende a dejar pequeños rastros positivos de su actividad. El veredicto legal escocés de "no probado" puede ser aquí el más idóneo. La sospecha de Blaine, sin embargo, va más lejos, al conjunto de los intereses británicos y al gobierno británico como su representante, y aquí el veredicto sólo puede ser "no culpable" (Kiernan, 1955, pág. 35-36).

Ahora podemos sospechar las intenciones de EEUU en esta guerra, pero qué intenciones podría tener Mr. Blaine en todo esto??, continuemos con el texto de G. Bulnes:

Nuestra legación manifestó la conveniencia de que el gobierno (de EEUU) esplicara sus propósitos respecto de la solución de la contienda, i las causas de la captura de Garcia Calderón, para desvanecer las desconfianzas que esto habia producido en los Estados Unidos, i para responder a esa insinuación Balmaceda envió una circular a todas las Cancillerías a fines de Diciembre, esplicandoles las causas de la guerra, i el derecho de Chile para exijir seguridades que le pusiesen a salvo de asechanzas análogas en el porvenir. No veía otro medio de indemnización que con Tarapaca, i para obtener eso afirmaba la resolución inquebrantable de seguir ocupando el Perú hasta que se levantase allí un gobierno con suficiente consistencia para aceptar esa condición.

Los comisionados norte-americanos Mr . William H. Trescot i Walker Blaine (hijo deJmaes Blaine): Trescot habia sido militar en su juventud, despues diplomático en China i Colombia, Blaine un joven sin historia, a quien se conocia en Chile por un aspecto mui poco halagueño. Martinez habia telegrafiado sobre él:

Enero 7 de 1882. Motivos fundados para creer Blaine hijo, interesado Peruvian.,

Trescot i Blaine se embarcaron en Nueva York el 2 de Diciembre a ocultas de la Legacion chilena que. ignor6 su partida. En Panamá los aguardaba un buque de guerra de su nación que los condujo al Callao, adonde arribaron al final de ese mes. Las instrucciones que recibieron de la Secretaria de Estado estaban inspiradas en un propósito belicoso en contra de Chile.

Esta misión recibió varias instrucciones paso a relatar el inciso 4º:

4º Amparar el supuesto derecho de Landreau a su reclarnacion por 300 millones de dollares!. .

Sobre este punto Blaine daba por hecho que todos los tribunales del Perú se habian declarado incompetentes para fallar este reclamo, asi es que debia exijirse o que se estendiera la jurisdiccion de los actuales o se crease uno nuevo, i su fallo, en caso favorable, debia antelarse en el Tratado a la indemnización chilena. ¡ Fallo de un tribunal del Perú que pudiera decidir el exito o el fracaso del vencedor!

Pero de donde viene esta reclamación del tal Landreau??, paso a explicar:

Antes de recordar los esfuerzos de los agentes de Chile para obligar a1 Perú a suscribir la paz en las condiciones formuladas en las conferencias de Arica, creo preferible bosquejar en conjunto la obra de un grupo de especuladores norte-americanos y franceses que intentaron apoderarse del huano i del salitre, sustituyendose a Chile, que tenia la posesion militar de los territorios en que se encuentran ubicadas esas sustancias.

La manera de dejar de lado a Chile era conseguir el apoyo del gabinete de Washington i que bajo su presión se le obligase a aceptar una indemnización pecuaniaria en vez de cesión de territorio que se la proporcionarían esos especuladores, i en cambio de ese anticipo las instituciones que los representaban tomarían el protectorado comercial de Tarapacá i clavarían allí su dominio i no dejando a Perú sino una sombra de soberanía. Estas tentativas tuvieron las etapas siguientes:

1- Se nombró ministro a Stephen Hurlburst quien se puso al servicio de ese plan i consiguió unificar al país.

2- El “credito industrial” de Francia asociado con el banco franco egipcio del mismo país, consiguió interesar a García Calderón i ganarse la benevolencia del secretario del presidente Hayes, Mr Evarts i posteriormente a James Blaine.

3- Aparece después en Nueva Cork una segunda entidad aún peor que la anterior, la Peruvian Company (se acuerdan que hable de ella antes??) la cual pretendía conseguir que se diera preferencia o antelación en el tratado que cediese Tarapacá a Chile, a un crédito imaginario de 900 millones de dollares, o en subsidio menor de 300 millones de dollares que mereció la más resuelta aprobación de Mr.Blaine…..

…..Además de las tentativas del credito industrial y de Cabrera para apoderarse de las riquezas del Perú burlando a Chile, hubo otra mucho mas audaz conocida con el nombre de Compañía peruana o Pe

ruvian Company, cuyo presidente en los Estados Unidos fué un abogado de ese pais, llamado Jacob. R. Shipherd. Se susurraba que entre los accionistas figuraban algunos hombres del mayor prestijio en la politica, i se hicieron cargos a Blaine de ser uno de ellos, lo cual no está probado. Es cierto que así lo aseguró Shipherd ante la comisión del Congreso encargada de investigar este asunto, pero las condiciones morales del presidente de la sociedad no lo abonan para que se pueda prestar completa fe a sus declaraciones…

En conclusión:

Blaine tuvo asimismo ingerencia directa en los negocios peruanos al acoger las reclamaciones de la compañía francesa 'Crédit Industriel' y de la Peruvian Company. La primera había ofrecido al gobierno de García Calderón un anticipo de 4 millones de libras esterlinas a cambio del monopolio de la venta de guano y salitre, suma que se entregaría a Chile como indemnización de guerra para evitar la cesión de Tarapacá. En caso de que Chile rechazara esta proposición, se la obligaría por la fuerza a aceptarla mediante la intervención de una gran potencia que, a juicio de los ejecutivos de la compañía debería ser Estados Unidos. La'Crédit Industriel', que contaba con el apoyo del presidente de Francia, Jules Grevy, designó al abogado Robert Randall para hacer la gestión ante el gobierno norteamericano. Según Encina, "uno de los diputados norteamericanos dijo de este proyecto en la Cámara: 'el programa equivale a erigir a la compañía francesa mediadora entre Chile y el Perú. Envuelve el protectorado y garantía de los Estados Unidos al Perú respecto de Chile".

El 28 de marzo de 1881, García Calderón designó a Federíco Elmore para finiquitar en Washington el acuerdo entre el 'Crédit Industrial' y los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

Paralelamente, Blaine se interesó por las reclamaciones que hizo la 'Peruvian Company', sociedad norteamericana que reclamaba al Perú el pago de supuestos derechos por 900 millones de dólares por parte de Alejandro Cochet y 300 millones de dólares por Juan Carlos Landreau. Estos sujetos pretendían haber sido los descubridores de guaneras y, básandose en la legislación peruana, reclamaban la tercera parte del guano exportado. Antes de terminar estas negociaciones, Blaine fue destituído. Los compromisos con la ‘Peruvian Company’ y ‘Crédit Industriel’, denunciados por el representante demócrata Perry Belmont, escondían no solamente una especulación de Blaine sino que, bajo el pretexto de defender a Perú y evitar la intromisión de las potencias europeas, los Estados Unidos aspiraban a tener ingerencia en el mercado y la explotación de güano y salitre.

Hacia 1882, los sectores mayoritarios de la burguesía norteamericana se dieron cuenta de que las condiciones no eran favorables para una mayor intervención en los asuntos del Pacífico y cambiaron su línea agresiva por una política aparentemente pacificadora. Belmont trató de salvar la responsabilidad que su país había tenido en los actos agresivos contra Chile haciendo recaer la culpa en Mr. Blaine: “en el corto plazo de seis meses no sólo ha conducido a la pérdida de la influencia moral de los Estados Unidos en América del Sur y al descrédito de la diplomacia norteamericana en todos los países de esta parte del mundo, sino que ha abierto también de hecho el camino para la intervención directa de las potencias europeas en los asuntos sudamericanos, dando a esta intervención el matiz de necesidad. Blaine es destituído de su cargo y sometido a audiencia del congreso. Como lo menciona Bulnes, el presidente de la compañía, Mr. Shiperd, declaró que Blaine tenía participación de esta empresa.

August Belmont (padre de Perry Belmont) declaró: “ Blaine es el politico más inescrupuloso que hemos tenido desde Aaron Burr” (Black, David, The King of Fifth Avenue; The Fortunes of August Belmont, The Dial Press, New York, 1981, p. 645)

Pero no termina aquí, se citó a declarar a Hulburst, quién aún estaba en Perú, se suponía que su declaración prácticamente destruiría a Blaine, pero el 28 de marzo de 1882 se recibe la siguiente carta en Washington (cito un extracto): “ …no podemos probar la causa de muerte , pero en concordancia con los síntomas que lo precedieron, podemos decir que Stephen A. Hulburst murió súbitamente en la legación americana de Lima , Perú, de Angina Pectoris (infarto agudo al miocardio)

Con la oportuna muerte de Hulburst la acusación hacia Blaine no tenía mayores bases, por lo que se desestimó la audiencia, y Blaine salió libre de polvo y paja……

La ciudadanía norteamericana estaba bastante molesta con esta intromisión llevada a cabo por Blaine, prueba de esto son las editoriales de algunosdiarios influyentes:

- El New York Herald era bien explícito al decir en aquellos días, refiriéndose al Perú: ‘Si no hubiera sido por la política de los Estado Unidos en esta República, que la animaba y le daba esperanzas de que su territorio no sería expropiado jamás, la guerra se hubiera terminado dos años ha, con ventaja material para el Perú’.

- El New York Time coincidia en el mismo juicio, advirtiéndose que todo se debía en gran medida a la atolondrada y censurable política de entrometimiento de Mr. Blaine durante el tiempo en que, con gran perjuicio de ésta y de otras Repúblicas de este hemisferio, tenía la cartera de Secretario de Estado. (ROBERTO HERNANDEZ: El roto chileno, op. cit., p. 354.)

El reemplazante de Blaine, Mr. Frederick Frelinghuysen , enfrentando todaoeste escándalo, sumado a una denuncia puesta pocos meses atrás por el gobierno de Chile, en la cual se quejaban de el apoyo prestado por EEUU, por intermedio del USS Alaska, el cual habría hecho desembarcar a un hermano de Calderón en Mollendo con dinero e instrucciones para la resistencia peruana (Millington, Herbert, American Diplomacy and the War of the Pacific, New York, Octagon Books, 1975, p. 93.); se decide a tomar una política diametralmente opuesta a la de su predecesor, apartándose de todo posible apoyo y haciéndose neutral.

Dejo un extracto de una de las cartas del escritor cubano Juan Martí Perez:

“Nació en días culpables, cuando la política del secretario Blaine en Chile y el Perú salía tachada del banco del reo donde la sentó Belmont, por la prueba patente de haber hecho de baratero para con Chile en las cosas del Perú, cuya gestión libre impedía con ofrecimiento que el juicio y el honor mandaban rechazar, como que en forma eran la dependencia del extraño, más temible siempre que la querella con los propios, y por base tuvo el interés privado de los negocios de Landreau a que servía de agente confeso el ministro de los Estados Unidos, que de raíz deslucieron, por manos del republicano Frelinghuysen, lo que "sin derecho ni prudencia" había mandado hacer, encontrándose de voceador en la casa ajena, el republicano Blaine, quién perturbaba y debilitaba a los vencidos, con promesas que no les había de cumplir, o traían el veneno del interés, y a los vencedores les daba derecho a desconocer una intervención que no tenía las defensas de la suya, y a la tacha de mercenaria unía la de invasora de los derechos americanos….”

“Detrás de esa gestión se encontraba un tenebroso plan del corrupto Secretario de Estado, James Blaine (1881), y de ciertos sectores de la oligarquía peruana de establecer un protectorado estadounidense sobre Perú, como medio de “hacer prevalecer la Doctrina Monroe en toda Sudamérica” y de apoderarse de los ricos yacimientos de guano y salitre ubicados en la zona en disputa”. ( SUAREZ SALAZAR, LUIS; Las bicentenarias agresiones de Estados Unidos contra América Latina y el Caribe: Fuente constante del Terrorismo de Estado en el hemisferio occidental)

Con respecto a Blaine, volvió a ser secretario de estado, y presidió el congreso panamericano de Washington en 1890, en el cual entre otras cosas, por influencia de Blaine, se intentaba instaurar una política americana en la cual los territorios ganados por guerras, serían devueltos a sus países originales. Blaine buscaba con esto, quitar los territorios en disputa de Tarapacá ; y asentar la hegemonía de EEUU en toda la América; pero encontró resistencia no sólo en Chile , sino que además en los representantes argentinos ,entre ellos Roque Saenz Peña (quien peleó en la guerra del pacifico a favor del Perú), que cosas no?; elcongreso terminó sin resoluciones importantes y después Blaine se retiró de la vida política.

Por último, Blaine estaría involucrado en el “caso Baltimore”, que casi inicia una guerra entre Chile Y EEUU, con una triste participación de Argentina. Este evento, es situado por los historiadores internacionales, como la primera acción hegemónica de los EEUU (que llega a buen término), ya que las anteriores acciones habían fracasado.

domingo, 28 de octubre de 2007

MITO DE LA AYUDA INGLESA A CHILE EN LA GUERRA DEL PACIFICO

Ya en numerosas oportunidades, que he navegado por Internet, me he encontrado con la insólita “aseveración” de la ayuda inglesa a Chile, durante la guerra del pacifico, que enfrento a tres países latinoamericanos. Sobre todo me llama poderosamente la atención un texto que se ha propagado por diferentes paginas web, desconozco la autoría, que entrega insolitas e irrisorias conclusiones, como una supuesta confabulación franco judía, en torno a Perú durante este conflicto.

Como lo afirmara el historiador peruano Cristóbal Aljovín, el Perú perdió la autoestima al perder la mentada guerra, por lo que me parece comprensible que haya cierto grado de molestia por parte del pueblo peruano cuando se toca este tema….

Pero eso no justifica formar falacias, y difundirlas por Internet, medio que , hoy por hoy , se ha vuelto preponderante en este mundo cada vez más globalizado.

Es por esto que la intención de este Blog, es la de entregar una pequeña y resumida visión acerca de este MITO, que intenta difundirse por la red, y a mas de una persona, la puede llevar a conclusiones erradas.

Es importante , al referirme a este MITO; recordar cómo se encontraba Perú al momento de enfrascarse en esta lucha. Veamos los hechos, y luego postulemos las teorías:

Hecho 1:

Desde 1840 la economía peruana había reposado casi íntegramente en la explotación y exportación del guano de sus islas, un fertilizante utilizado mayormente en el abono de los campos ingleses.

Hecho 2:

La bonanza económica y la emergencia de la Oligarquía se tradujo políticamente en la constitución del Partido Civil y el ascenso de su líder Manuel Prado a la jefatura del Estado peruano en 1872.

"Se calcula que hasta el 31 de octubre de 1867, los consignatarios peruanos y extranjeros habían exportado 7,115,194 toneladas de guano, por valor de 218,603,625 soles. De dicha fabulosa suma poco o nada quedaba en el erario, salvo una crecida deuda y nubes que anunciaban una segura bancarrota" (Augusto Basadre, 1939:402).

Hecho 3:

El 5 de enero de 1869 , asumió la cartera de Hacienda Don Nicolás de Piérola, quien ideò rápidamente un plan para escapar de los apuros económicos que amenazaban la estadía del presidente Balta en palacio. A través del decreto del 27 de marzo, fijó las bases para vender en Europa dos millones de toneladas de guano, saldar el déficit fiscal y eliminar el sistema de consignaciones con los comerciantes nacionales.

Pero todo el mundo dudaba de la posibilidad de encontrar banqueros extranjeros dispuestos a comprar por adelantado la producción de guano.

El judío-francés Augusto Dreyfuss organizó apresuradamente una casa comercial, levantó fondos a través de la Societe Generale de París y suscribió con el gobierno peruano el contrato que desde entonces lleva su nombre. En el acuerdo firmado en la capital francesa el 5 de julio de 1869, se comprometió a comprar dos millones de toneladas de guano, anticipando dos mensualidades de dos millones de soles. Además, aportaría 700 mil soles hasta marzo de 1871 y se encargaría de amortizar el servicio de la deuda externa peruana, que alcanzaba los cinco millones de soles anuales. A cambio, Dreyfuss asumía el monopolio de la venta internacional del fertilizante, en reemplazo de los consignatarios nacionales, obteniendo la exclusividad de los mercados de Europa y sus colonias, con excepción de Cuba y Puerto Rico. (PEASE G.Y., FRANKLIN 1993 Perú, Hombre e Historia).

"Entre 1865 hasta 1873 el Peru era el lugar mas adecuado para invertir, muchos inversionistas europeos comenzaron a llegar para invertir en empresas relacionadas con el guano y el salitre, uno de ellos el banquero frances Auguste Dreyfus, hombre codicioso e intimamente relacionado con Nicolas de Pierola que en ese entonces era Ministro de Hacienda peruano, comenzo a tener el poder economico del Peru, porque el a traves de bancos europeos prestaba dinero a la entonces rica republica peruana" (Frederick B. Pike ""Modern History of Peru).

Hecho 4:

El 19 de mayo de 1870, se contrató en París un empréstito por valor de 59.6 millones de soles con la misma Casa Dreyfuss, quedando desde entonces afectas todas las rentas públicas y en especial las aduanas y la propiedad de los ferrocarriles en construcción. La ley del 24 de enero de 1871 autorizó un nuevo préstamo por 75 millones de soles, que equivalía a quince millones de libras.

"Nadie negaba la importancia de las vías férreas en un país dislocado geográficamente como el Perú, pero entregar el país a los acreedores extranjeros fue una especie de suicidio colectivo, al que nos condujo la irresponsabilidad de los gobernantes y la codicia de un puñado de hombres de finanzas y constructores, que desde tiempo atrás habían visto al Estado como la principal fuente de enriquecimiento. Obviamente que detrás del faraonismo ferroviario se encontraba Enrique Meiggs, símbolo de una época corrompida, pero también el paradigma de un extraordinario impulso constructivo en el terreno de las realizaciones materiales".(NÚÑEZ HAGUE, ESTUARDO y ENRIQUE MEIGGS 1966 Biblioteca Hombres del Perú ).

El futuro promisorio que los arequipeños habían anhelado aquel año nuevo, se alejó intempestivamente. La guerra franco prusiana y la crisis económica internacional de 1871, impactaron gravemente en la situación económica del país. Al año siguiente, cuando el Estado peruano celebró el último empréstito del siglo XIX tuvo como compensación, el dudoso privilegio de convertirse en el primer deudor del mercado monetario de Londres, en el mismo momento en que una grave crisis financiera desmantelaba la división latinoamericana del Stock Exchange. Los papeles de la deuda peruana se desmoronaron, la inflación se hizo presente y el clima social se enturbió. Parafraseando a Palma, "se abrieron grietas" profundísimas en la sociedad peruana, "brotando de ella borbollones de agua fétida"

(PALMA, RICARDO 1964 Tradiciones Peruanas Completas, Aguilar, Madrid.)

Hecho 5:

El 1 de Enero de 1876 la deuda externa peruana ascendía a 31.840.220 libras esterlinas, la tesorería peruana se encontraba en bancarrota, por lo que el gobierno peruano suspendió el pago de sus títulos que estaban en manos de bondholders británicos quedando en mora. Cuando Pardo subió al poder, el producto del guano estaba totalmente hipotecado al servicio de la deuda externa del Perú. El presupuesto para 1873 contemplaba un déficit del 50 por ciento.

Pese a los esfuerzos de ordenar las finanzas y realizar algunos reajustes hacendarios, se tropezó con insalvables dificultades para salir del círculo vicioso de los empréstitos. Como siempre, más de lo mismo. No bien se sentó en la silla de Pizarro, el nuevo presidente emitió un empréstito por 36 millones de libras esterlinas, que le permitió un leve respiro. Pero tras la caída de los bonos peruanos en la Bolsa de Londres, no le quedó otro camino que presionar a Dreyfuss, para levantar la alicaída caja fiscal. Se renegoció un nuevo convenio con la Société Générale de París el 15 de abril de 1874, por el cual se le relevaba de pagar la deuda externa a partir del año siguiente. Ello aportaba un poco de liquidez al tesoro público, pero rápidamente los acreedores extranjeros cuestionaron el acuerdo. Los señores Rosas y Althaus fueron enviados a Europa como emisarios gubernamentales, para tratar con los tenedores de bonos peruanos, pero el gobierno de Lima no aceptó la propuesta de arreglo. El crédito del Perú, en sus dos acepciones, estaba por los suelos.

Luego de un tiempo, el ministro José de la Riva Agüero aceptó un nuevo contrato con Dreyfuss, pero los acreedores también boicotearon el trato. El 7 de junio de 1876, cuando ya se extinguía el gobierno de Pardo después de develar una serie de conspiraciones, se volvió a establecer un acuerdo con los consignatarios nacionales Raphael e hijos, Carlos González Candamo y Arturo Heeren. Estos contratistas fundaron la Peruvian Guano Company Limited y recibieron en consignación 1.9 millones de toneladas de guano. Pero el agotamiento de los mejores depósitos guaneros y la competencia de los abonos sintéticos recién producidos en Europa, redujeron en 50 por ciento las exportaciones. Ni la monopolización del comercio de nitratos de Tarapacá (1873), ni la expropiación de las "oficinas" salitreras (1876), pudieron atenuar los efectos de la descomunal catástrofe financiera: el país ya no podía administrar la enorme deuda externa (1985 "Guano y crisis en el siglo XIX", en: Nueva Historia General del Perú, 4a. ed.)

En 1878 estalló una grave crisis económica: "los negocios con los bancos de emisión y con el contratista de los ferrocarriles tuvieron que liquidarse; como consecuencia, el gobierno asumió la obligación de abonar al público la suma de veinte millones de soles por el papel emitido hasta abril de 1877... Respecto del guano, el nuevo contrato ajustado en 1876 resultó desfavorable por la competencia que se hicieron en el mercado la casa Dreyfus, que tenía como suyas grandes existencias no vendidas, y los nuevos contratistas, y por la baja que experimentó el precio del artículo. Surgió, de otro lado, la cuestión de las cuentas de la referida casa, que reclamaba un fuerte saldo a su favor, no reconocido por el gobierno. Tampoco se consiguió restablecer el servicio de la deuda externa, apareciendo así el Perú en el extranjero en plena bancarrota" (Carlos Weise, Historia del Perú, Lima, 1926)

Hecho 6:

Los tenedores de bonos de la nacion peruana (bondholders) eran subditos o ciudadanos del Viejo Continente. Ellos acudian a sus cancillerias, a sus parlamentos y a la prensa en demanda del amparo. Peru, al borde de la bancarrota, en 1876 suspendio el pago de los intereses y el del principal en 1878. (Fuentes extraidas del Statesman"s Year Book - 1878).

Hecho 7 :

Perú tenia un sistema de Estanco (tanto para el guano como para el salitre) según el cual todo productor debía "vender" su producción al Estado peruano a un precio determinado, que se encargaba de su exportación a precio de mercado:

“ lo que daba por resultado por un lado una corrupción rampante en que quien manejaba las arcas fiscales se ganaba la lotería para si y su clientela, y ademas que los precios de Atacama fueran mas atractivos que los de Tarapacá, y eso impedía en los hechos un monopolio natural en favor del Perú.

El 28 de mayo de 1875, Pardo promulgó una medida tendiente a la nacionalización del salitre. Esta ley prohibía la adjudicación de terrenos salitreros a particulares y establecía en su artículo 3º: "Se autoriza al Poder Ejecutivo para adquirir los terrenos y establecimientos salitrales de la Provincia de Tarapacá, adoptando con este objeto las medidas legales que juzgue necesaria. Se le autoriza, igualmente, para celebrar los contratos convenientes para la elaboración y venta del salitre". Daba atribuciones al gobierno para contratar un empréstito de 7 millones de libras esterlinas, de las cuales 4 millones se utilizarían para indemnizar a las empresas expropiadas y 3 millones para construir nuevas líneas férreas. Los propietarios quedaban obligados a vender sus salitreras al Estado, con todas las instalaciones e instrumentos de explotación.

Algunos historiadores peruanos relatan como un error esta nacionalización: "También resultó un fracaso la expropiación salitrera, porque el Estado no obtenía de ese sistema lo que hubiera podido conseguir con el de cobrar un derecho de exportación al salitre elaborado por los propios industriales"

(CARLOS WIESSE: Historia del Perú, p. 101, Lima, 1929).

Hecho 8:

El 6 de febrero de 1873, con mucha reserva, los plenipotenciarios de Perú y Bolivia suscriben en Lima un Tratado de Alianza Defensiva.

Hecho 9:

Chile sostiene un conflicto con Argentina por el tema de la Patagonia, ante una eventual guerra, se decide a comprar los buques Cochrane y Encalada.

En conclusión:

Perú estaba muy endeudado con Francia ( y otros acreedores, entre ellos, ingleses); por otro lado, el presidente Pardo veía la riqueza familiar en grave peligro, ya que gran parte de su erario, lo formaban las guaneras (con las que se había hecho rico). El salitre era un enorme peligro , puesto que , a pesar de encontrarse este mineral en tierras peruanas, Perú había hipotecado las riquezas del guano a Francia, a quién poco le importaban las riquezas salitreras.

Perú , gracias al estanco del guano, recibía de sus concesionarios una prima, que ayudaba a aliviar la deuda externa; en cambio el salitre , estaba en manos privadas, la mitad de ellos peruanos y el resto extranjeros (un quinto de ellos chilenos), teniendo como centro financiero el puerto de Valparaíso (todo esto, independiente de la nacionalización y el estanco que se había adoptado para este mineral).

Teoría:

Perú ante una inminente catástrofe financiera, casi hipotecando su país a banqueros judío-franceses , decide, años antes de iniciarse la guerra (durante el gobierno de Pardo), formar una alianza con Bolivia, con la esperanza, en el mediano plazo, de formar un monopolio del salitre (tanto peruano como boliviano), gracias al estanco y la nacionalización, disminuir la producción de este mineral, a favor del guano, cuanto pudiese durar, hasta saldar la deuda con Francia y el resto de los acreedores.

Bolivia posteriormente acordaría un tratado con Chile (acordándose la congelación del impuesto al salitre), quedando olvidado el pacto secreto entre Perú y Bolivia. Años después, Pardo es asesinado, en 1878 asume Prado quien decreta el 22 de marzo de 1878 comprar todas las salitreras, dando un plazo de 40 días a los particulares, que se resistían a vender sus empresas al Estado.

La oportunidad para el Perú, se produce cuando Hilarión Daza asume la presidencia de Bolivia, entonces salta a la memoria el tratado de defensa, y con esto, las posibilidades de monopolizar el salitre, expulsando a los chilenos de Atacama, mediante un aumento del impuesto por quinta de salitre, que aunque para algunos parezca pequeño, lo volvía inmediatamente más caro que el de su competidor (Perú), y por lo tanto inviable económicamente.

Para esto, debían producirse los siguientes pasos:

1.- Bolivia debia producir un incidente diplomatico (el aumento del impuesto) de tal envergadura que fuera por fuerza un casus belli (causal de guerra) para Chile.

2.- Chile forzado entonces a la guerra contra Bolivia seria sometido en primera instancia a presiones por parte del Peru que actuaría como un tercero neutral, las presiones se traducirían eventualmente en un "arbitraje armado" aprovechando la mayor fuerza militar y en especial naval del Peru sobre Chile ( bueno, no contaba el gobierno del Perú que a causa del conflicto con Argentina, Chile adquiriera los blindados en Gran Bretaña, o contaba con adquirir los propios y nunca lo hizo, mas por desidia y falta de continuidad en las políticas que por otra cosa)

3.- De fracasar todo, la intervención militar directa del Perú contra Chile ( se hace evidente que dicha intervención militar se desarrollaría en Atacama, y Perú de facto podría hacerse dueño de dichos territorios)

Pruebas a favor de esto:

a) El Ministro Plenipotenciario francés monsieur D'Avril para Peru y Chile concluía que el Perú indujo a Bolivia a destruir la competencia que le hacia el salitre chileno. Con este motivo convenció al Gral. Daza de gravarlo y desconocer ese Tratado entre los dos países. Uno de los cerebros de esta medida fue el Canciller peruano Irigoyen que impulso a Bolivia a crear este tributo y para hacerlo tolerable recomendó que se fijara inicialmente en 10 CENTAVOS, para ir gradualmente subiéndolo a medida que Perú y Bolivia se consolidaban militarmente, pensando que la Argentina se involucraría en esta futura guerra que se veía venir muy pronto.. La idea era llegar a 50 CENTAVOS a traves de aumentos graduales. Detrás del Tratado Secreto de 1873 el Pdte. del Perú Manuel Pardo enfrentaba graves problemas económicos, llevando las finanzas publicas peruanas a la bancarrota y por esta poderosa razón buscaba crear el ESTANCO DEL SALITRE, tanto peruano como boliviano. El político peruano y advesario acerrimo de Pardo, Sr. Alberto Ulloa Cisneros escribía en su libro ''Escritos Históricos'' diciendo que :: ''Antes de la guerra, el Perú tenia el monopolio mundial del guano y con Bolivia el del salitre. A partir de 1860 disminuyeron los depósitos de las guaneras, dirigiendo su mirada al salitre el otro fertilizante que empezaba a ser una dura competencia al guano. Pero Pardo tenia un gran problema, cerca del 45 % del salitre se hallaba en manos de grupos privados, principalmente chilenos, británicos y alemanes en el territorio de Tarapaca, sin contar con el que Chile explotaba en la Atacama de Bolivia” (Chile y Perú, la historia que nos une y nos separa, Sergio Villalobos).

b) El escritor peruano Alfonso Klauer escribe :

¿Y en base a qué presumimos la existencia de bien encubiertos afanes expropiatorios en 1872 en tan proclamado liberal (habla de Pardo)? Pues simple y llanamente en que sus negocios personales, los de su familia y del grupo aristócrata al que pertenecía, desde 1870 venían gravemente menguándose en el contexto de una gran caída de las exportaciones de guano. Estaban alarmados. Sentían que se les moría la gallina de los huevos de oro. Pero, por contrapartida, simultáneamente, se daba un inusitado crecimiento de las exportaciones salitreras, en las que, sin embargo, ni él ni su familia ni su grupo estaban involucrados, entre otras razones, porque Tarapacá estaba a largos dos mil kilómetros de Lima.
Permítasenos aquí un breve paréntesis. Manuel Pardo fue hijo del poeta José Pardo y Aliaga. Difícilmente heredó entonces de éste ninguna gran fortuna. La hizo casi íntegramente “ensuciándose” las manos con el estiércol de las aves guaneras. Fruto de esa “sucia” fortuna, se hizo de las ricas tierras de la hacienda azucarera Tumán, en Chiclayo, precisamente en el año en el que ascendió a la presidencia de la República, en 1872; cuando, para entonces, Chile era el principal comprador del azúcar peruana.
El hecho de que Pardo perdiera grandes sumas en la debacle guanera, no significaba entonces que lo perdía todo. El negocio azucarero, sin duda, le significaba un gran respaldo. No obstante, difícilmente podrá saberse si por ambición personal sin límites, o presionado por sus camaradas en el negocio guanero, es que se lanzó a la contraproducente expropiación salitrera.
Mas, como fuese, todo sugiere que Manuel Pardo habría llegado al poder con el propósito velado de, a través del Estado, hacerse del control de la también enorme riqueza salitrera que a él y sus socios guaneros se les había escapado de las manos.

c) En Febrero de 1878, Daza se manifestó muy complacido y escribió al Perfecto de Antofagasta que era el representante del gobierno boliviano y la autoridad militar en ese puerto: "He fregado a los gringos y espero que Chile no intervendrá en este asunto empleando la fuerza; su conducta con la Argentina revela de una manera INEQUIVOCA su debilidad e impotencia; pero si nos declara la guerra, podemos contar con el apoyo del Perú, a quienes EXIGIREMOS EL CUMPLIMIENTO DEL TRATADO SECRETO DE 1873" (esta carta puede leerse en el museo militar de La Paz-Cochabamba).